La fotografía en Cuba

Literatura
Teatro
  • José María HerediaJosé María Heredia

  • Gertrudis Gómez de AvellanedaGertrudis Gómez de Avellaneda

Francisco Covarrubias está considerado el fundador del teatro nacional cubano. Fue el primer intérprete nacional cuya fama trascendió la isla. Con José María Heredia cambia radicalmente la escena cubana. Es el primero de los autores cubanos que se compromete políticamente y usa el teatro como arma contra la opresión colonial, y el primer dramaturgo americano que sueña calzar el coturno trágico y escribir sobre la épica indígena contra la conquista. Gracias a él el teatro cubano probó nuevas fuerzas y tomó sentido americanista. Durante el Romanticismo cubano destacan obras teatrales de José Jacinto Milanés, Gertrudis Gómez de Avellaneda y Joaquín Lorenzo Luaces, con quien culmina la comedia como género nacional comenzada por José Agustín Millán 20 años antes.

El melodrama cubano tiene una representación encomiable con Alfredo Torroella. En vísperas de la Revolución de 1959, se llevan a la escena cubana las obras de los más importantes reformadores del teatro y sus seguidores. Se conoce la obra de Virgilio Piñera, Carlos Felipe, Rolando Ferrer y Paco Alfonso. Después del 1960, destacan José Triana (premio Casa de las Américas 1965), Antón Arrufat (Premio UNEAC1968 y Premio Nacional de Literatura), Eugenio Hernández y Abelardo Estorino, sin dudas el más importante dramaturgo vivo de la cultura cubana (Premio de la crítica 1985 y Premio Nacional de Literatura). Otros autores significativos son: Ignacio Gutiérrez, Antón Arrufat, José Milián, Héctor Quintero, Matías Montes Huidobro, Manuel Reguera Saumell, Maité Vera, Raúl González de Cascorro, Rómulo Loredo, Fermín Borges, René Ariza, Alberto Pedro y Víctor Varela.

El teatro cubano tiene como perspectiva la búsqueda de nuevas posibilidades; experimentación hacia conceptos de espectáculos escénicos con mezcla de géneros diversos: ballet-teatro, teatro-danza, revistas musicales; esfuerzos por consolidar el teatro lírico; impulso a grupos humorísticos; y proyectos con nuevas versiones de los clásicos del teatro universal, entre otros.

Literatura para niños y jóvenes
  • José María HerediaJosé María Heredia

  • Cirilo VillaverdeCirilo Villaverde

Su comienzo se sitúa a principios del siglo XIX, con José Manuel Zequeira y José María Heredia, en cuya lírica hay elementos que se identifican con el género, y Heredia con un libro que es ya una obra para jóvenes en todo su alcance. Además, Cirilo Villaverde, Eusebio Guiteras Fonts y Francisco Javier Balmaceda. Sin embargo, en el siglo XIX el género solo alcanza valores trascendentales en la obra de José Martí, sobre todo con Ismaelillo (1882) y La edad de oro (1889). En la primera mitad del XX destacan Dulce María Borrero, Emilio Bacardí Moreu, René Potts, Emma Pérez Téllez e Hilda Perera Soto. En los años 1940 Raúl Ferrer, 1950 Dora Alonso y 1960 Renee Méndez Capote y Herminio Almendros. En 1974 aparecen dos libros paradigmáticos, Juegos y otros poemas de Mirta Aguirre, y Caballito Blanco (cuentos) de Onelio Jorge Cardoso.

Después, otras obras medulares como: Por el mar de las Antillas anda un barco de papel (1978) de Nicolás Guillén, Palomar (1979) de Dora Alonso, El libro de Gabriela (1985) de Adolfo Martí Fuentes, Rueda la ronda (1985) de David Chericián, Soñar despierto (1988) de Eliseo Diego, y La noche (1989) de Excilia Saldaña. Actualmente, la LIJ cubana posee un amplio movimiento con autores como: José Manuel Espino, Aramís Quintero, Ivette Vian, Enid Vian, Emilio de Armas, Deysi Valls, Joel Franz Rosell, Julia Calzadilla, Julio M. Llanes, Freddy Artiles, Enrique Pérez Díaz, Alfonso Silva Lee, Luis Cabrera Delgado, Nelson Simón, Ramón Luis Herrera, Esther Suárez, Omar Felipe Mauri, Mildre Hernández Barrios, Nersys Felipe, Luis Rafael Hernández, Teresa Cárdenas Angulo, Luis Caissés y Magali Sánchez.

Ensayo
  • José Lezama LimaJosé Lezama Lima

  • Alejo CarpentierAlejo Carpentier

Cuba cuenta con una tradición ensayística importante, iniciada en la primera mitad del siglo XIX, y en la que destacan muchos autores célebres. Familiares a las letras universales son los nombres de Alejo Carpentier, José Lezama Lima, el etnógrafo Fernando Ortiz, Ramiro Guerra, Juan Marinello, Medardo Vitier, José Antonio Portuondo, Carlos Rafael Rodríguez, Raúl Roa, Ramiro Guerra, Emilio Roig de Leuchsenring, Cintio Vitier, Jorge Mañach, Graziella Pogolotti, Roberto Fernández Retamar y otros muchos.

En la segunda mitad del siglo XX y lo trascurrido del XXI, el desarrollo de la ensayística no se detiene: Cintio Vitier, Fina García Marruz, Roberto Friol, Ambrosio Fornet, Adelaida de Juan, Rine Leal, Leonardo Acosta, Justo C. Ulloa, Enrico Mario Santi, Beatriz Maggi, Enrique Sainz, Luis Álvarez, Virgilio López Lemus, Enrique Ubieta Gómez y Alberto Garrandés.

Narrativa
  • Alejo CarpentierAlejo Carpentier

Sin dudas, la figura cimera de la narrativa cubana en el siglo XX es Alejo Carpentier (1904-1980). Novelista, ensayista y musicólogo, influyó notablemente en el desarrollo de la literatura latinoamericana, por su estilo que incorpora sueños, mitos, magia y religión en su idea de la realidad. Premio Cervantes de Literatura y nominado al Premio Nobel. Entre otros importantes novelistas cubanos de talla universal: José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Guillermo Cabrera Infante, Severo Sarduy, Reinaldo Arenas y José Lorenzo Fuentes.

A finales del siglo XIX, con la publicación de Sab de Gertrudis Gómez de Avellaneda, Cecilia Valdés (1882) de Cirilo Villaverde, y Mi tío el empleado (1887), de Ramón Meza, la novela cubana terminó de adquirir un semblante propio. Sin embargo, en los primeros treinta años del siglo XX, la producción de novelas fue relativamente escasa. El narrador más destacado en esos años fue Miguel de Carrión, con Las honradas (1917) y Las impuras (1919). Otras destacables novelas de ese período fueron: Juan Criollo (1927), de Carlos Loveira, y Las impurezas de la realidad (1929), de José Antonio Ramos.

Puede hablarse de una revolución de la novela cubana a mediados del siglo XX. A la cúspide que significaron la publicación de El reino de este mundo (1949) y El siglo de las luces (1962), de Alejo Carpentier, pueden sumarse novelas como las de Lino Novás Calvo, Enrique Serpa, Carlos Montenegro, Enrique Labrador Ruiz, Dulce María Loynaz, Virgilio Piñera y José Lorenzo Fuentes. Junto al realismo mágico, el absurdo y lo real maravilloso, también estaba el realismo social en las obras tempranas de Lisandro Otero, Humberto Arenal, Jaime Sarusky, Edmundo Desnoes y José Soler Puig. Otra momento importante ocurrió en 1966 con Paradiso de José Lezama Lima. En los años 1970 se destacan novelas como Pailock, el prestigitador, de Ezequiel Vieta; Celestino antes del alba, de Reinaldo Arenas; Adire y el tiempo roto, de Manuel Granados y el testimonio llevado a novela, Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet.

Entre 1967 y 1968 se publican fuera de Cuba: Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante; El mundo alucinante, de Reinaldo Arenas y De dónde son los cantantes, de Severo Sarduy. Hacia el fin de la década la novela se recupera con Manuel Pereira, Antonio Benítez Rojo y Alfredo Antonio Fernández, y nace otro género dentro y fuera de Cuba: la memoria novelada, con De Peña Pobre, de Cintio Vitier, y La Habana para un infante difunto, de Guillermo Cabrera Infante. Entre 1983 y 1989 sucede otro cambio importante: Un rey en el jardín, de Senel Paz; Temporada de ángeles, de Lisandro Otero; Las iniciales de la tierra, de Jesús Díaz, y Oficio de ángel, de Miguel Barnet.

Entre los autores destacados actualmente se menciona, entre otros, a Leonardo Padura, Fernando Velázquez Medina, Pablo Martínez Sarracina, Félix Luis Viera, Alexis Díaz Pimienta, David Mitrani Arenal, Alberto Garrandés, Eduardo del Llano, Rodolfo Alpízar, Jesús David Curbelo, Raúl Aguiar, Luis Cabrera Delgado, Andrés Casanova y Francisco López Sacha.

En cuento se destacan: Esteban Borrero (1989), Jesús Castellanos (1906), Alfonso Hernández Catá (1915), Luis Felipe Rodríguez (1928) y Enrique Serpa (1937). La madurez del cuento cubano comienza en la cuarta década del siglo XX, con Virgilio Piñera, Alejo Carpentier y Onelio Jorge Cardoso, denominado el Cuentero Mayor. Otros más recientes e importantes son: Lino Novás Calvo, Enrique Labrador Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Norberto Fuentes, Manuel Cofiño, Eduardo Heras León, Julio Travieso, Arturo Chinea, Sergio Chaple, Enrique Cirules, Onelio Jorge Cardoso,Omar González, Mirta Yáñez, Senel Paz, Francisco López Sacha, Abel Prieto Jiménez. Un verdadero auge editorial ocurre a partir de 1990, con la generación conocida como los Novísimos, que agrupa, entre otros, a: Alberto Garrido, José Mariano Torralbas, Amir Valle, Ana Luz García Calzada, Rita Martín, Guillermo Vidal, Jesús David Curbelo, Jorge Luis Arzola, Gumersindo Pacheco, Atilio Caballero, Alberto Rodríguez Tosca, Ángel Santiesteban, Alexis Díaz-Pimienta, David Mitrani Arenal, Alberto Garrandés, Eduardo del Llano, Adelaida Fernández de Juan, Gina Picart, Carlos Esquive Guerral, Lorenzo Lunar y Michel Encinosa.

Poesía
  • Rubén MartínezRubén Martínez

  • Nicolás Guillén
de AvellanedaNicolás Guillén

  • Dulce María LoynazDulce María Loynaz

Figuras relevantes de la poesía cubana en la primera mitad de siglo son, entre otros muchos:

  • Regino Pedroso
  • Dulce María Loynaz
  • Poveda
  • Eugenio Florit
  • Mariano Brull
  • Agustín Acosta
  • Emilio Ballagas
  • José Zacarías Tallet
  • Rubén Martínez Villena
  • y Nicolás Guillén.

 

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José Lezama


En 1940 apareció el grupo de la Revista Orígenes, de preocupación cubana y universal, cuyo líder fue José Lezama Lima (1910-1976), y en el cual se integran Ángel Gaztelu, Gastón Baquero, Octavio Smith, Virgilio Piñera, Cintio Vitier, Fina García Marruz y Eliseo Diego. Otros destacados poetas de esa generación fueron: Lorenzo García Vega, Samuel Feijóo y Félix Pita Rodríguez.

Carilda Oliver Labra
Carilda Oliver Labra


La llamada Generación del Cincuenta (autores nacidos entre 1925 y 1945), estuvo formada por varias promociones que tuvieron como maestros a poetas "del patio", como Lezama Lima y Florit.

  • Entre ellos: Cleva Solís, Carilda Oliver Labra, Rafaela Chacón Nardi, Roberto Friol y Francisco de Oráa.
  • Comenzó a desarrollarse entonces una poesía politizada, que rehuía el uso de formas tradicionales de la métrica: Fayad Jamís, Pablo Armando Fernández, Rolando Escardó, Heberto Padilla, César López, Rafael Alcides, Manuel Díaz Martínez, Antón Arrufat, Domingo Alfonso y Eduardo López Morales, todos esencialmente, coloquialistas.
  • La siguiente promoción, no muy diferenciada de los poetas más radicalmente prosaístas es: Luis Rogelio Nogueras, Nancy Morejón, Víctor Casaus, Guillermo Rodríguez Rivera, Jesús Cos Causse, Raúl Rivero y Lina de Feria, entre otros.
  • El próximo grupo se define en dos tendencias: reacción mediante la métrica y el uso del verso libre con registros individuales. Entre ellos: Osvaldo Navarro, Waldo González, Raúl Hernández Novás, Carlos Martí, Reina María Rodríguez, Alberto Acosta-Pérez, Virgilio López Lemus y Roberto Manzano.

Una nueva generación surge en la segunda mitad de los años 1980, identificada por su diversidad e influencia de la poesía de José Lezama Lima y Virgilio Piñera. En esta promoción: Sigfredo Ariel, Jesús David Curbelo, Antonio José Ponte, Carlos Alfonso, Frank Abel Dopico, Damaris Calderón, Nelson Simón, Norge Espinosa, Pedro Llanes, Edel Morales, Arístides Vega Chapú y otros muchos.

En la década de 1990 nace una nueva corriente que rompe con el coloquialismo y explora formas estróficas tradicionales y el verso libre. Son numerosos los jóvenes autores que participan de la renovación de las letras cubanas. Entre ellos: Luis Rafael, Celio Luis Acosta, Larry J. González, José Luis Fariñas, Ásley L. Mármol, Aymara Aymerich, David León, Arlén Regueiro, Liudmila Quincoses y Diusmel Machado..